miércoles, 4 de marzo de 2026

PLATILLOS VOLANTES EN LA PREHISTORIA

PLATILLOS VOLANTES EN LA PREHISTORIA Autor: Miguel Alcaraz INTRODUCCIÓN Inicio con este trabajo una serie de artículos, que intentarán demostrar, que desde tiempos inmemoriales, se han visto en los cielos naves voladoras (platillos volantes), y que de su interior bajaban seres con características no humanas que ellos tomaban por dioses. Este ha sido el mensaje que los humanos de la prehistoria nos dejaron en pinturas realizadas en las paredes y rocas de las cavernas en que vivían y en escritos de culturas ancestrales. Comparto algunos de ellos, que se podrían tomar por pruebas, de lo dicho. Pinturas rupestres con forma de platillos volantes Una de las posibles pruebas, en este caso gráficas, de que hemos sido visitados hace miles de años por naves similares a las que hoy en día surcan nuestros cielos y de las que aún desconocemos su origen, son las que existen en el interior de muchas de las grutas situadas tanto de la zona montañosa paralela al mar Cantábrico, como las que se encuentran en ambos costados de los Montes Pirineos, zona francesa y española; nos referimos a las pinturas rupestres pertenecientes a la denominada “Cultura franco cantábrica o Magdaleniense”. En estos magníficos lienzos de piedra dejaron sus representaciones pictóricas, hace miles de años, los hombres de Cromagnon que habitaron esas zonas entre hace 45.000 y 10.000 años. En grutas tales como las de Altamira, La Pasiega, Las Chimeneas, Cullavera, El Castillo, todas ellas en la provincia de Santander (España), y otras en la zona francesa tales como: Pai non-Pair, Villars, Pech Merle, Cougnag, Les Combarelles, Font de-Gaume, Roufficnac, Les Trois Frerès, Niaux, Ussat, Lascaux, Le Gabillou, entre otras, además de bisontes y cérvidos, fueron representados otras imágenes que, como verá el lector, son muy similares a los diseños, que muchas personas dicen ver, actualmente en los cielos y que en algunos casos por la extrañeza de sus movimientos, aceleraciones y desaceleraciones anormales, formas no aerodinámicas, sin ruidos ni escapes de gases, etc, son clasificadas por expertos militares y científicos como sucesos no explicables y clasificados por los militares como asunto secreto. Actualmente se están desclasificando los informe de muchos casos, aunque no todos. La cueva de Altamira (considerada la Capilla Sextina del arte Paleolítico), forma una amplia cámara con forma de “S” de alrededor de 200 m. de longitud y que fue decorada por los anónimos artistas del Paleolítico Superior, fue descubierta, por casualidad, por la hija de D. Marcelino Sautuola, allá por el año 1.877. En esta época no existían aún, los libros de ciencia ficción relacionados con los ovnis, ni el cine ni la televisión, que pudieran contaminar a aquellos inteligentes hombres de Cromagnon. Que el lector mismo juzgue las imágenes que le vamos a mostrar. Fue el gran investigador francés Aimé Michel, quien primero se dio cuenta de esta gran semejanza, publicando un artículo donde informaba de ello, en la famosa y prestigiosa revista británica, Flyin Saucer Review, en el número de Noviembre-Diciembre del año 1.969. Los dibujos aquí reproducidos se deben al profesor André Leroi-Gourhran, una de las mayores figuras actuales en el estudio de las pinturas rupestres.
Pinturas rupestres halladas en 17 de las grutas de la zona Franco-Cantábrica. Dibujos del autor copiados del André Leroi-Gourhran,
Otras figuras de pinturas rupestres halladas en la zona franco cantábrica. Dibujos del autor copiados del André Leroi-Gourhran, Algunos especialistas en arte rupestre, llaman a estas figuras, algunas con forma de sombrero u hongo, tectiformes, claviformes, etc., y les atribuyen su significado a mujeres embarazadas, pájaros, trampas para animales, contadores para recordar los animales cazados, chamanes, o cosas semejantes; ¿encuentra el lector algún parecido con éstos...? Otra de las hipótesis más tenidas en cuenta, por algunos que tratan de explicar que son, es que dichas pinturas eran representaciones de las alucinaciones que tenían al estar dentro de la cueva a oscuras o cuando hacían sus rituales y caían en trance. Hay que recordar que los humanos de aquella época de la prehistoria, eran unos expertos observadores del cielo y, que si veían estas supuestas relucientes naves volar, con luces de colores, les causara una gran impresión y quisieron dejar esa información en sus pinturas. Figuras similares se ven sobre las piedras y paredes de grutas existentes en otros lugares separados una gran distancia, sin contacto de unos y otros. Pero no solo quisieron dejar constancia en imágenes, sino también por escrito, a raíz de que se empezara a utilizar esta forma de comunicación. Relatos escritos de culturas ancestrales se narran naves y “dioses” venidos del espacio. India antigua. En algunos libros de la cultura del del noroeste de la india, que después se fue expandiendo por el Valle del Indo y del Ganges, donde esta cultura compartió con sus sucesores su conocimiento mediante cantos, que recogían conocimientos ancestrales pasados de unos a otros oralmente y que quedaron siglos después escritos en algunos libros como el Ramayana y el Yuddha Kāṇḍa (Libro de la Guerra). En el libro del Ramayana, se menciona “El Pushpaka Vimana”, que originalmente perteneció al dios Kubera y posteriormente fue usado por Ravana. Esta narración ya figuraba en la edición origina y más tardía de Ramayana, que fue escrito por la figura legendaria del sabio Valmiki, en sánscrito clásico. Sitúa los acontecimientos, desde el punto de vista religioso, en el Treta Yuga, una era mítica muy anterior a la historia documentada (miles de años antes de nuestra era) y los estudios filológicos e históricos suelen proponer: • Composición oral inicial: entre siglos VIII y V a.C. • Redacción y fijación escrita principal: entre siglos IV y II a.C. En el Sundara Kāṇḍa, que figura en el libro original de Ramayana y no forma parte del libro de la guerra, se cita que, como Hanuman observa el palacio aéreo de Ravana en Lanka. Su tradición al castellano es: (canto donde Hanuman viaja a Lanka en busca de Sita), se describe el Puṣpaka Vimāna, el vehículo celestial originalmente perteneciente a Kubera y luego tomado por Ravana. Una traducción habitual al español (parafraseada de ediciones académicas del sánscrito) dice: “Allí vio el vimāna llamado Puṣpaka, semejante al sol naciente, admirable en su forma, adornado con oro y piedras preciosas, suspendido en el aire, capaz de ir a cualquier lugar al deseo de su dueño.” Se lo describe como: • Autopropulsado • Capaz de desplazarse por el cielo • Ricamente ornamentado • Construido por Vishvakarma (arquitecto divino)
Libro del Ramayana En el Yuddha Kāṇḍa (Libro de la Guerra): Este es el sexto libro del Ramayana y narra la guerra entre Rama y Ravana en Lanka; las fechas estimadas en que fue escrito fue la misma que para las del Ramayana ya que forma parte de él. En el se menciona que Rama, después de derrotar a Ravana, regresa a Ayodhya en ese carro volador. Traducción resumida al castellano de pasajes del texto (versión tradicional inglesa de Griffith): “Entonces Rama subió al celestial carro Pushpaka, que se movía a voluntad, capaz de ir a cualquier parte por el pensamiento. Aquel carro aéreo, resplandeciente como el sol, se elevó hacia el cielo llevando a Rama y a Sita” En otros pasajes se describe así: “Ese vimana parecía una nube luminosa, adornado con oro y gemas, suspendido en el firmamento” Características que se mencionan: • Se mueve por voluntad. • Puede desplazarse por el aire. • Es luminoso. • Tiene capacidad para muchos pasajeros. En uno de los libros de la cultura de la india ancestral, considerado el “quinto libro veda” el Mahabharata, aparece la narración de varios vimanas y carros celestiales. El carro celestial de Indra: El dios Indra (rey de los dioses) se desplaza en un carro celestial. En el Vana Parva se describe cuando Arjuna es llevado al cielo: “Entonces Matali, el auriga de Indra, descendió del cielo en un carro resplandeciente. Aquel carro brillaba como el sol, hacía un sonido como el trueno, y estaba tirado por caballos celestiales”. Luego: “Arjuna subió al carro divino y fue llevado por los cielos contemplando las regiones celestiales”. Vimanas en batalla En algunos pasajes se mencionan combates aéreos entre seres divinos: Los dioses y los danavas combatían desde carros que se movían por el cielo. También se describen armas celestiales (astra), que emiten luz intensa y fuego, pero siempre dentro del marco mitológico. CHINA ANTIGUA. Pinturas rupestres chinas de supuestos vehículos voladores. Esta escena de roca grabada en Duogate, condado de Habahe (Xinjiang) ha sido reportada en medios chinos una figura que podría parece un avión o nave con alas y fuselaje, la cual se le atribuye una antigüedad aproximada de 10.000 años. En otros reportes de petroglifos en Xinjiang se muestran motivos ancestrales con formas geométricas o antropomorfas, que se podrían interpretar como vehículos voladores.
Pintura rupestre existente en la localidad china de Xinjiang ALGUNOS TEXTOS CHINOS ANCESTRALES NARRAN: En el libro “Huainanzi”. (siglo II a.C.) que es un texto taoísta donde aparecen inmortales y deidades que recorren los cielos en vehículos luminosos o carros conducidos por criaturas míticas. Este libro fue compilado en el siglo II a.C. bajo el patrocinio de Liu An, y contiene varios pasajes donde se describen ascensos celestiales en carros tirados por dragones, dentro de un marco cosmológico y taoísta. Compartimos una traducción al castellano (basada en versiones académicas al inglés y francés del capítulo 6, “Lanming xun”, y pasajes afines), donde se describe el ascenso del Emperador Amarillo: “El Emperador Amarillo recogió el bronce en la montaña Shou y fundió el trípode. Cuando el elixir estuvo completo, un dragón descendió con su barba colgante. El Emperador Amarillo montó en el dragón, y los ministros que lo acompañaban también se aferraron a él. El dragón se elevó hacia el cielo. Aquellos que no alcanzaron a sujetarse miraron cómo el Emperador ascendía y lloraron. Así fue como ascendió al Cielo.” MESOAMÉRICA En mitologías como la mexica o maya: • Dioses como Quetzalcóatl vienen del cielo o regresan a él. TRADICIÓN HEBREA En la Libro de Ezequiel, capítulo 1: El profeta describe una visión de: • Una nube luminosa. • Criaturas aladas. • “Ruedas dentro de ruedas” llenas de ojos. • Algo que se mueve por el cielo.
Imagen creada con inteligencia artificial de la visión del profeta Ezequiel CONCLUSIONES: Como se ha mostrado en el contenido de este artículo el avistamiento y uso en algunos casos por humanos, de objetos volantes en los cielos, en distintas partes del mundo hace miles de años, nos indica que los avistamientos actuales no son algo nuevo. En la antigüedad podría indicar la existencia de una civilización avanzada que tendría una tecnología apropiada para fabricarlas y usarlas, o que otros seres provenientes de otros planetas, satélites, dimensiones o de viajeros del futuro visitaban la Tierra y ayudaban a los habitantes o dirigentes de algunas civilizaciones culturales terrestres. Soy consciente que muchos excepticos o no defensores de la hipótesis que defiendo en este artículo, dirán que tengo mucha imaginación, pero tanta razón tengo yo en afirmar lo que digo como éllos en negarlo. Más información en mi libro titulado: Sin duda seres de otros mundos entre nosotros. Que para aquellos que me lo soliciten a mi correo electrónico mialpa57@yahoo.es se lo envío gratis en soporte digital. Os invito también a visitar mi blog http://miguelalcarazparedes.blogspot.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario